La revista no solo logró captar la atención de las personas por el objeto que se pretendía vender, si no por ser considerado un anuncio sexista donde se da a entender que este electrodoméstico está fabricado en concreto para ser utilizado por mujeres en la cocina.
El anuncio es una recreación de otra campaña publicitaria de esta misma marca de los años 60, lo que nos hace entender que lo único que ha podido evolucionar a lo largo de los años es su robot de cocina, pues en esta portada sigue existiendo un claro ejemplo de publicidad machista donde se denigra y humilla a las mujeres, considerándolas una vez más las responsables de la cocina anclándolas en una sociedad tradicional.
Esta portada es muy reciente, lo que nos ayuda a ser conscientes de que entre todos debemos seguir luchando por una sociedad más igualitaria, pues este anuncio es una demostración de que sigue existiendo la desigualdad entre hombres y mujeres, que sigue existiendo los roles de género, y que se sigue utilizando todavía campañas machistas y sexistas para la venta de productos.





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